1.11.08













[MURO DE LAMENTACIONES]

Cuaderno de viaje:
Salimos a las diez de la mañana. (…) El muro nos acompaña, a pocos metros de la carretera (…) hay tantas familias árabes que han quedado separadas, de la noche a la mañana, tantas y por tanto tiempo (…) le digo a Oron que de tener un amigo en el otro lado desearía derribarlo (el muro), pero que de este lado siento que me protege (¿de qué?).

Llegada a Jerusalén. En una esquina nos espera Ada, que entra en el coche y nos guía. (…) Un humus para tres en un viejo restaurante árabe situado en la galería de tiendas (…) soldados israelíes se cruzan con colegiales árabes en las calles más estrechas (…) introduzco el dedo en la Octava Estación del Vía Crucis y no siento nada.

“No lloréis por mí,
sino por Jerusalén”

(…)


.

3 comentarios:

Ángel dijo...

Las lamentaciones, con la edad, se hacen más recogidas, más abstractas pero no más lamentaciones.

Oreste Lattaro dijo...

En cierto punto se toca con el peso de la cruz

Á. dijo...

Ángel, ¿dices bien "no más lamentaciones" o querías decir "no menos"?... apuesto por "no menos".

Oreste, me has pillado, y además lo quería colgar como vídeo, pero blogger no me deja.

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