10.11.08



[PARIS]

[CHAPITRE 5]

1983, David Perlov


“La observación ha llegado a ser
la esencia de mi ser.
No busco ni historias
ni intrigas.
Lo que me fascina
es la imagen del hombre que corre;
no el por qué corre,
no hacia dónde.
La intriga,
prefiero no verla.”

Hay referencias a Jean Renoir (‘Une partie de campagne’, ‘La bête humaine’, el río Marne, la estación del Este, del Norte, París). Y más tarde, hacia el minuto treinta y tres, una revelación preciosa de Claude Lanzmann en la sala de montaje de “Shoah” (Yaël trabaja como ayudante):

« Il y a une coïncidence absolue, je trouve, entre… une identité absolue dans ce film entre le moral et l’esthétique. Ce qui est moral c’est beau. Et ce qui ne l’est pas…et si jamais nous commettons des fautes morales, ça devient insupportable ! »
//
“Hay una coincidencia absoluta, me parece, entre… una identidad absoluta en este filme entre la moral y la estética. Aquello que es moral es bello. Y lo que no lo es… y si alguna vez cometemos faltas morales, ¡entonces eso se vuelve insoportable!”

París. El capítulo 5 termina en el aeropuerto Charles de Gaulle. Perlov va a reencontrarse con Mira, su mujer, que le espera en São Paulo. Hará escala en Río de Janeiro. De eso tratará el próximo y último capítulo. ¿Por qué cerrar el diario en Brasil? No lo entiendo (sí, sé que Perlov nació aquí, pero no lo quiero entender, me siento incapaz de avanzar hoy, lo haré mañana, llevo siente años viviendo en este país al que Perlov llega a llamar su “casa” y que yo no consigo amar).

……………………………………….

Es el año 1983. Yo aún estoy en Clermont-Ferrand. No sé por qué he venido a esta ciudad. Clermont. Me dijeron que aquí se hablaba un francés perfecto. Sin embargo “La maman et la putain” está pasando en París. Lo he leído en ‘Libération’, pero no tengo dinero para ir.

Busco monedas perdidas en las cabinas telefónicas. Cuando encuentro las suficientes compro pan.

Blaise Pascal. Suelo visitar la iglesia románica a la que él solía acudir. Los domingos por la tarde tocan el órgano.

Oron ya vive en París y yo no lo sé. Ni siquiera sé que existe. Yaël le ha regalado una cámara de super 8 mm. y le anima a presentarse al IDHEC.

Semana Santa. Clermont. Paseo por una calle empinada (¿cuántos días hace que no hablo con nadie?) y siento que la locura me puede atrapar. Resisto.


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