
[DE LA NECESIDAD DE PROTEGER LA CABEZA]
“Me he estado preguntando cómo puedo
comparar la cárcel en que vivo con el mundo
y, como el mundo es tan populoso
y aquí no hay otro ser que no sea yo,
no soy capaz. Con todo, voy a resolverlo.
Mi mente será la hembra de mi espíritu,
mi espíritu el padre, y los dos engendrarán
una prole de pensamientos fecundantes
que poblarán este mundo en pequeño
de caracteres tan variados como él,
pues ningún pensamiento se contenta.
(…)
Así yo solo en uno hago de muchos,
y ninguno satisfecho. A veces soy rey,
mas la traición me hace que prefiera ser mendigo,
y lo soy. Entonces la aplastante miseria
me hace ver que me iba mejor cuando era rey,
y vuelvo a ser rey, pero inmediatamente
pienso que Bolingbroke me ha destronado,
y ya no soy nada. Mas, sea uno u otro,
ni a mí ni a nadie que sólo sea un hombre
ya nada podrá complacernos si no es
la paz de no ser nada.”
*Que todos los dioses estén mañana contigo, querida Gabriela
(nunca vi yelmo tan hermosamente adornado, y me recuerda
a la flor que salía del casco y que yo lucía en un medallón
cuando jugaba a ser objetor de conciencia)
.

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